Inaugurado en 1886, el Puente Luis I es uno de los símbolos más icónicos de la ciudad. Diseñado por un discípulo de Gustave Eiffel, su estructura de hierro impresiona tanto de cerca como desde lejos. Cruzarlo a pie, ya sea por la plataforma inferior o la superior, ofrece vistas impresionantes del río Duero y de las riberas de Oporto y Gaia.